JOURNALING CREATIVO · INSPIRITBOX
A veces no necesitas encontrar las palabras. Basta con unas imágenes, un poco de papel y las ganas de hacer algo con tus manos.
UNA PRÁCTICA CREATIVA PARA GUARDAR FRAGMENTOS DE VIDA
Mi historia con el junk journaling
Todo empezó una tarde de aburrimiento, mientras hacía home office dando soporte técnico a un banco. Era uno de esos días tranquilos en los que no tenía tickets pendientes ni llamadas entrantes. Ya había intentado ver una serie, leer e incluso perder el tiempo scrolleando en el celular pero todo me parecía demasiado monótono. Quería dejar un rato de las pantallas; tenía la vista cansada y necesitaba hacer algo diferente.
UNA NOTA AL MARGEN
Un pedazo de mi vida. Un arte personal de mí para mí.
Mientras miraba a mi alrededor, vi una libreta de pasta dura color dorado que tenía en un estante. La había comprado para la universidad, pensando que algún día encontraría una ocasión especial para usarla, pero ese día nunca llegó. Allí seguía, con un montón de hojas en blanco.
La tomé y la contemplé por un momento, pensando qué uso darle. Tenía tanto ruido mental, pero nada claro, pura indecisión. No tenía idea de qué escribir. Entonces vi una gaceta universitaria ilustrada y una revista de lugares turísticos llena de fotografías. Se me ocurrió recortar imágenes, palabras y frases que me gustaran o que representaran algo para mí. No tenía un diseño en mente ni sabía muy bien qué estaba haciendo. Simplemente comencé a probar.
EL COMIENZO · 2022
No tenía un diseño en mente. Simplemente comencé a probar.
Así nació la primera página: el collage de una mujer de mirada tierna que se abrazaba a sí misma, rodeada de letras recortadas y frases de empoderamiento. Sin buscarlo demasiado, terminé plasmando algo de la mujer que era en 2022, una versión de mí que intentaba reconstruirse, recuperar el amor propio y comenzar otra etapa de su vida.
Después vino una página inspirada en Wonder Woman, otra sobre mi proceso de reconstrucción personal y luego una más. Y otra. Cada día encontraba algo nuevo que quería poner en mi libreta.
Lo mejor era que no hacía aquello para mostrarlo ni impresionar a nadie. Era un pedazo de mi vida, un arte personal de mí para mí. Hacía esos collages sin culpa, sin justificaciones y sin pensar demasiado dónde colocar cada recorte o si se vería bien. A veces rasgaba el papel en lugar de recortarlo cuidadosamente. Elegía una imagen porque me gustaba, pegaba una frase encima de otra y seguía probando. Era algo espontáneo, casi como dejar que las manos decidieran mientras mi cabeza descansaba un rato.
A veces todavía miro esas páginas y recuerdo a aquella mujer de veintitantos años que acababa de salir de una relación tóxica y comenzaba a caminar hacia un futuro que todavía desconocía. No sabía exactamente cómo iban a salir las cosas, pero tenía la convicción de que me iría mejor.
Lo curioso es que no necesité comprar papelería bonita para empezar. Me bastaron aquella libreta dorada, las revistas, unas tijeras, pegamento y las ganas de hacer algo con mis manos.

¿Qué es el junk journaling?
El junk journaling es una forma de crear páginas personales combinando recortes, fotografías, escritura y materiales cotidianos que de otra manera quizá terminarían en un cajón o en la basura. Puedes utilizar etiquetas, envolturas, sobres, trozos de revistas, entradas de eventos, dibujos, notas o cualquier fragmento que quieras conservar.

No hay una única forma correcta de hacerlo. Cada cuaderno termina pareciéndose a quien lo crea.
A diferencia de un diario centrado principalmente en la escritura, aquí las imágenes, los colores, las texturas y las palabras pueden tener el mismo protagonismo. Una página puede reunir una fotografía, una frase que te gustó y algunos recortes. Otra puede estar llena de imágenes sin tener ni una sola oración.
UNA NOTA SOBRE EL PROCESO
Junk journaling y scrapbooking
Ambos pueden compartir fotografías, recuerdos y elementos decorativos. No necesitas preocuparte demasiado por las etiquetas: puedes escribir, hacer collage, decorar o combinar las tres cosas en un mismo cuaderno.
No hay una única manera de hacerlo. Algunas personas prefieren páginas ordenadas y delicadas; otras combinan colores, letras, papeles rasgados y elementos que parecen no tener relación entre sí.
Puedes trabajar con una paleta de colores, seguir un tema o simplemente colocar aquello que te llame la atención.

Lo importante es que puedas experimentar sin sentir que cada página debe quedar perfecta.
Cómo empezar un junk journal sin comprar materiales
Cuando descubrí esta forma de expresión, no tenía cajones llenos de stickers, washi tapes ni colecciones de papelería. Tenía una libreta que no utilizaba, algunas revistas y materiales básicos. Con eso fue suficiente para crear las primeras páginas.
Si quieres probarlo, empieza revisando lo que ya tienes en casa.
01
El cuaderno
Elige una libreta que ya tengas. No necesitas comprar una especial.
Puede ser una libreta nueva que llevas meses reservando para una ocasión especial, un cuaderno usado o unas cuantas hojas sueltas que después puedas unir. No necesitas un papel específico ni una portada bonita. Si te preocupa arruinar una libreta que te gusta, comienza con una hoja aparte.
02
Los materiales
Reúne papeles, revistas, etiquetas, envoltorios y otros fragmentos que tengas en casa.
Busca revistas viejas, publicidad que haya llegado por correo, etiquetas, sobres, envolturas limpias, fotografías, tarjetas o papeles de colores. También puedes guardar una hoja de árbol, una flor prensada o un pequeño fragmento de tela.
No tienes que utilizarlo todo. Reúne algunas opciones y elige las que te gusten. Parte de la gracia está en descubrir cómo combinar cosas que, por separado, quizá no tendrían nada especial.
03
Herramientas básicas
Ten a mano tijeras, pegamento y algo para escribir.
Con eso puedes hacer muchísimo. Un lápiz, un bolígrafo o unos marcadores son complementos útiles, pero las acuarelas, los sellos, las cintas decorativas y el papel especial pueden esperar.
04
Composición
Empieza con un elemento, no con un diseño completo.
Quizá encuentres una imagen que te guste, una palabra que te llame la atención o un papel con una textura interesante. Colócala sobre la página y empieza a probar combinaciones.
Puedes añadir una frase escrita a mano, rasgar otro papel, superponer recortes o dejar espacios en blanco. No necesitas saber cómo terminará la página antes de comenzar.
Y si no te convence, prueba algo diferente en la siguiente. Puedes cambiar algunos elementos, cubrir una parte con otro papel o dejarla como está. Al final, esa página también representa un momento, un estado de ánimo o una versión de ti.
Cómo crear tu primera página de junk journaling
01
Elige una imagen
Puede ser una fotografía de un paisaje, una ilustración, una palabra o un color que te guste. No tiene que representar una gran idea. Colócala sobre la página sin pegarla todavía.
Empieza por algo que te llame la atención.
02
Añade dos o tres elementos
Prueba con recortes de texto, una etiqueta, un papel de otro color o una pequeña anotación. Cambia las posiciones hasta encontrar una combinación que te guste.
Prueba. Mueve. Superpón. No decidas demasiado pronto.
03
Incorpora algo personal
Escribe una frase, la fecha, una idea que tengas en la cabeza o unas palabras sobre lo que te recuerda esa imagen. También puedes dibujar o dejar que el collage hable por sí solo.
04
Pega y detente cuando estés satisfecha
Cuando te guste la distribución, pega los recortes. No necesitas llenar cada espacio vacío ni seguir añadiendo cosas hasta que parezca completa.
Una página no tiene que estar llena para estar terminada.
¿De dónde sacar materiales para tu junk journal?
Una de las cosas que más disfruto de esta práctica es que, cuando empiezas a mirar los objetos cotidianos con otros ojos, encuentras materiales donde antes solo veías cosas sin importancia.
Una envoltura limpia de un caramelo puede aportar color o brillo. El papel dorado de un chocolate puede convertirse en un pequeño detalle. Un sobre puede servir como bolsillo para guardar una nota. Una etiqueta puede acompañar una fotografía, y la publicidad que llega a casa puede tener imágenes o tipografías interesantes.
RECORTES Y PAPELES
Materiales impresos
Revistas, catálogos, folletos, publicidad recibida por correo, fotografías, etiquetas y páginas de libros que ya no vayas a utilizar
PEQUEÑOS TESOROS
Fragmentos cotidianos
Envoltorios limpios, tickets, cintas, hilos, papeles de regalo, flores prensadas y otros recuerdos pequeños.
No necesitas ser experta ni tener una mente especialmente creativa
PROBAR · MEZCLAR · DESCUBRIR
Con el tiempo empecé a experimentar con otros estilos. Añadí más color, acuarelas, plumones, textos pequeños y diferentes elementos. También comencé a guardar envolturas, stickers, recortes, tickets y otros fragmentos que antes probablemente habría tirado.
No soy experta en junk journaling, no tengo las manos más hábiles ni mis cajones están llenos de papelería bonita. Tengo algunas revistas de Serena & Lily, publicaciones de Burpee y Baker Creek, otras de jardinería que conseguí gratis por correo, algunos libros de stickers y un tarro con lápices, marcadores y bolígrafos. El papel, las tijeras y el pegamento siguen siendo la base de muchas de mis páginas.
Lo demás ha ido llegando con el tiempo, a medida que descubro qué me gusta y qué quiero probar.
Por eso no creo que debas esperar a tener los materiales perfectos ni comprar todo lo que ves en los vídeos de papelería creativa. Puedes inspirarte en esas páginas, claro, pero no necesitas reproducirlas ni conseguir los mismos productos para crear algo propio.
Una vez que empiezas, puede sorprenderte la cantidad de cosas que encuentras para tu collage.
Quizá sea el papel de un chocolate que tienes en el refrigerador, una hoja que recogiste camino a casa o el encaje de un vestido que ya no volverás a usar.
No todo terminará en tu cuaderno, pero empezarás a mirar esos pequeños fragmentos de otra manera.
¿Para qué sirve hacer un junk journal?
Para mí, el junk journaling se convirtió en una forma de expresarme cuando las palabras no siempre me salían. Hay días en los que tengo tantas cosas en la cabeza que sentarme a escribir sobre ellas no me resulta fácil. En cambio, puedo tomar un recorte, colocarlo sobre el papel, buscar otro elemento y comenzar a construir una página sin tener que explicar de inmediato lo que estoy pensando.
Personalmente, me resulta una actividad desestresante. A veces también me ayuda a ordenar ideas cuando necesito tomar una decisión. Al elegir imágenes, combinar elementos y observar lo que va tomando forma, encuentro una manera diferente de acercarme a lo que tengo en mente. No significa que el collage resuelva los problemas por sí solo, pero a mí me ofrece un espacio para detenerme y explorar sin exigirme una respuesta inmediata.
Conservo páginas que me gustan mucho y otras que hoy haría de otra manera. Algunas representan una etapa, un propósito o un estado de ánimo; otras guardan un recuerdo o simplemente un momento de mi vida. No todas necesitan transmitir un mensaje profundo.
Eso es algo que me gusta de esta práctica: no tienes que convertir cada página en una obra maestra ni justificar por qué decidiste hacerla. Puedes crear porque te apetece, porque tienes materiales que quieres aprovechar o porque necesitas pasar un rato haciendo algo con tus manos.
No todas las páginas tienen que significar algo importante, a veces basta con hacer algo con las manos y conservar un momento.
Un cuaderno hecho de fragmentos de tu vida
Cuando miro aquellas primeras páginas de mi libreta dorada, no veo solamente recortes de revistas y frases de empoderamiento. Recuerdo una etapa de mi vida en la que todavía estaba intentando reconstruirme, las cosas que quería cambiar y la manera en que imaginaba mi futuro.
Quizá por eso sigo haciendo collage. No porque todas las páginas queden bonitas ni porque siempre tenga algo importante que decir, sino porque a veces una combinación de imágenes, palabras y pequeños fragmentos me ayuda a calmar la mente, ordenar lo que tengo dentro o simplemente conservar un momento que quiero recordar.
No necesitas una libreta costosa, materiales de colección ni experiencia previa. Puedes comenzar con una hoja, unas tijeras y cualquier papel que te llame la atención.
La próxima vez que estés a punto de tirar una etiqueta, una revista o un pequeño recuerdo, quizá puedas mirarlo de otra manera. Tal vez termine en la basura. O tal vez encuentre su lugar en una página que, con el tiempo, te recuerde algo de la persona que eras cuando la hiciste.

